Cuando la noche amenazaba con caer, toda la gente de la calle “La esperanza” y sus cercanías realizaban un ritual difícil de entender para muchos, pues se auto proclamaron un toque de queda y antes de que el ultimo rayo de luz se fuera y las calles empezaran a llenarse de penumbras, ellos ya habían recogido a los pequeños de los patios, encerrado las mascotas en alguna habitación. También corrían las cortinas de las ventanas y aseguraban las puertas, negándose a recibir visitas más allá de las 7:30 de la noche.
El camino quedaba vacío, solo había transeúntes ajenos a la región, pero habiendo pasado una sola vez por ahí, bastaba para que no regresaran, pues distinguían en su andar, acechadoras siluetas entre luz y sombra, sus oídos se llenaban de murmullos inentendibles y su cuerpo se estremecía ante el contacto de una fuerza invisible y helada como el invierno.
De vez en cuando alguien se atrevía a mirar por alguna rendija, solo para quedar petrificado ante la visión de aquel espectro con forma femenina que caminaba por los tejados, dejando flotar su vaporosa silueta al ritmo del vendaval que ella misma traía consigo.
En su demacrado rostro no había más que pensar y dolor, corriendo por su fantasmal presencia haciéndola vibrar y saliendo por sus oscuras fauces como un grito lastimero que provocaba temor en todos aquellos que pudieran escucharlo.
La escandalera sobre las cabezas de las personas les inquietaba hasta el punto de volverse locos, mordían sus dedos, frotaban las manos, se jalaban el cabello, se santiguaban mil veces, pero el corazón no dejaba de latir tan rápido…
Al día siguiente, después de tal angustia, solo se encontraban en alguna acera, la mancha oscura que aquel espectro dejó, recreando el suicidio que una vez cometió y que hoy le obliga a penar hasta que aprenda su lección.
La muñeca de mi hermana
Escrita por Armando X.
Al llegar la madrugada, Selene se encontraba jugando aun con sus muñecas, fingía dormir cuando su madre lo ordenaba y guardaba cuidadosamente sus juguetes en una bolsa de plástico. Pero apenas la mujer se marchaba de la habitación, la niña se levantaba de cama para seguir con sus actividades.
Una de tantas ocasiones, su hermano la descubrió a eso de las tres de la mañana debido al ruido que hacía, así que su primer impulso fue acusarla. Dio media vuelta, pero no pudo avanzar, sus pies estaban enredados en un plástico, se agachó para quitárselo de encima, sin embargo, decenas de manitas lo tomaron por los cabellos, llevándolo hasta el suelo. Después le cubrieron la boca evitando que alertara a los demás.
Mientras el chico estaba tirado en el suelo, sudando frio y lleno de espanto, su hermanita permanecía inmóvil, no podía si quiera apartar la mirada de las muñecas, muchas veces había sonado que cobraban vida, para jugar con ella, pero en lugar de eso, estaban torturando a su hermano.
Voltearon la mirada hacia la pequeña, pues ella emitía ciertos gemidos intentando gritar por auxilio, lentamente caminaron hacia ella, sujetando entre sus manitas un plástico, llevaban también consigo una sonrisa macabra. Selene intentaba gritar, pero el nudo en su garganta era más grande que su voluntad, ni si quiera el cuerpo respondía a sus órdenes, solo estaba ahí, inmóvil, viendo como sus muñecas se acercaban, con una sola cosa en mente… meterla dentro de una bolsa de plástico, pues el juego había terminado.
Sesión de Espiritismo
Escrita por Angel Q.
Esta historia me ocurrió de verdad. Antes de esto no creía ni en Dios ni en el diablo, pero ahora...
Todo comenzó una noche en la que decidimos hacer espiritismo unos amigos y yo. Éramos 5 amigos en total, entre ellos mi novia, y lo practicamos en casa de uno de ellos. No sabíamos mucho del tema, habíamos leído algo del tema, pero bueno, lo hicimos un poco a nuestro estilo. Hicimos sitio en el salón y dibujamos un pentagrama (cruz de cinco puntas en un círculo) en el suelo con arroz coloreado de rojo. También colocamos una vela en cada extremidad. Luego nos sentamos alrededor de él, sobre unos cojines.
Habíamos cerrado bien las puertas y ventanas de la habitación. Para dar ambiente pusimos la banda sonora de la película "Drácula" a un sonido muy bajo y comenzamos a leer un encantamiento del "Libro de las sombras". Todo iba bien hasta que algo raro empezó a suceder y los nervios empezaron a aflorar. Empezó a oírse un murmullo en toda la habitación. Además, el techo se movía y temblaban el suelo. Luego apareción una especie de viento... y una a una las velas se fueron apagando, excepto la de enfrente de nuestro amigo que tenía el "libro de las sombras" entre sus manos...
Todos mirábamos a nuestro alrededor y poco a poco el terror se adueñaba de nuestras mentes. La música del reproductor cesó y una voz empezó a murmurarnos algo. Era una voz muy grave, pero no comprendíamos lo que decía. La voz se entremezclaba con una pequeña risa burlona... también algo satánica. Mi novia lloraba... otro amigo temblaba de una manera increíble... hasta que la última vela se apagó y la música del Cd volvió. Y como por arte de magia, la luz del salón se encendió. Ahora podíamos ver bien nuestro alrededor. Todo seguía igual, excepto el arroz que ya no formaba un pentagrama, sino un torbellino.
Desde ese día, mis amigos y yo nunca hemos vuelto a practicar espiritismo. Y sólo contamos esta historia en reuniones íntimas. Esta es la primera vez que lo cuento a tanta gente.
Esta historia me ocurrió de verdad. Antes de esto no creía ni en Dios ni en el diablo, pero ahora...
Todo comenzó una noche en la que decidimos hacer espiritismo unos amigos y yo. Éramos 5 amigos en total, entre ellos mi novia, y lo practicamos en casa de uno de ellos. No sabíamos mucho del tema, habíamos leído algo del tema, pero bueno, lo hicimos un poco a nuestro estilo. Hicimos sitio en el salón y dibujamos un pentagrama (cruz de cinco puntas en un círculo) en el suelo con arroz coloreado de rojo. También colocamos una vela en cada extremidad. Luego nos sentamos alrededor de él, sobre unos cojines.
Habíamos cerrado bien las puertas y ventanas de la habitación. Para dar ambiente pusimos la banda sonora de la película "Drácula" a un sonido muy bajo y comenzamos a leer un encantamiento del "Libro de las sombras". Todo iba bien hasta que algo raro empezó a suceder y los nervios empezaron a aflorar. Empezó a oírse un murmullo en toda la habitación. Además, el techo se movía y temblaban el suelo. Luego apareción una especie de viento... y una a una las velas se fueron apagando, excepto la de enfrente de nuestro amigo que tenía el "libro de las sombras" entre sus manos...
Todos mirábamos a nuestro alrededor y poco a poco el terror se adueñaba de nuestras mentes. La música del reproductor cesó y una voz empezó a murmurarnos algo. Era una voz muy grave, pero no comprendíamos lo que decía. La voz se entremezclaba con una pequeña risa burlona... también algo satánica. Mi novia lloraba... otro amigo temblaba de una manera increíble... hasta que la última vela se apagó y la música del Cd volvió. Y como por arte de magia, la luz del salón se encendió. Ahora podíamos ver bien nuestro alrededor. Todo seguía igual, excepto el arroz que ya no formaba un pentagrama, sino un torbellino.
Desde ese día, mis amigos y yo nunca hemos vuelto a practicar espiritismo. Y sólo contamos esta historia en reuniones íntimas. Esta es la primera vez que lo cuento a tanta gente.
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